« ARAGÓN LIBERAL II. Pérdidas de Energía | Inicio | ARAGÓN LIBERAL IV. Cambio de Agenda »

ARAGÓN LIBERAL III. Vamos a menos

Sucede lo mismo que con la bolsa. La agregación de todas las previsiones de crecimiento de las comunidades autónomas supera con mucho la realizada sobre el conjunto de la economía española. Luego, el INE pone las cosas en su sitio. Un par de años después. Ningún funcionario/analista se atreve a vaticinar un crecimiento menor. ¿Para qué tanta previsión?

Un estudio reciente del departamento de estadística regional de la Fundación de las Cajas de Ahorro Confederadas (FUNCAS) y firmado por un especialista de mérito, Julio Alcaide, ha estimado que la economía aragonesa ha observado en el período 1995-2000 un crecimiento significativamente inferior al de la economía española. De hecho, con excepción de Asturias, sería la región española con peores resultados económicos. El estudio ha concitado el interés de algunos columnistas de los medios de comunicación de Aragón, aunque sufre la debilidad de que está basado en estadísticas no oficiales, que son las que fijan la historia. Por eso vale la pena echar un vistazo a lo que dicen las estadísticas españolas públicas, es decir, del Instituto Nacional de Estadística (INE). Tal organismo ofrece valoraciones del Producto Interior Bruto (PIB) de las comunidades autónomas desde 1995 hasta el pasado año, 2001.
Pues bien, el INE no se aparta sustancialmente de lo que señala FUNCAS. Primero, entre los años 1995 y 2001 el crecimiento de la economía aragonesa ha sido bastante inferior al de la economía española; así, la tasa acumulativa anual de crecimiento del PIB aragonés se sitúa seis décimas de punto porcentual por debajo de la tasa correspondiente a la economía española; una estimación similar a la del estudio de FUNCAS. A algunos no les parecerá mucho, pero otros, por menos, dicen que los presupuestos generales del Estado de 2003 son una quimera. Digamos que nuestro declive respecto de España equivale a perder, año a año, casi la quinta parte de nuestra agricultura y ganadería. Lo anterior explica que la economía aragonesa representara en 1995 casi el 3,3% de la economía española y que en 2001 el porcentaje supere con dificultades el 3,1%. El fenómeno no es nuevo: en 1960, el PIB de Aragón alcanzaba el 3,9% del español. Las estimaciones históricas apuntan a que en 1800 suponía el 5,7%. Es la tendencia secular decreciente de la participación de la economía aragonesa en la economía española, que, por lo que parece, la autonomía política de la región no ha sabido remediar.

Segundo, en el período citado, la economía aragonesa parece haber observado peores registros de crecimiento que la mayor parte de las regiones españolas, con excepción de Asturias, Castilla León, y por poco Galicia. Otras regiones del interior peninsular y/o limítrofes, como es el caso de Navarra, Rioja, Castilla La Mancha o Extremadura han observado trayectorias más meritorias, lo que parece desmentir la afirmación de que el interior de España padece algún género de injusticia metafísica, como han querido argüir los últimos presidentes de nuestra comunidad mediante una actualización invertida de una teoría que hizo furor en la Latinoamérica de los años setenta: la teoría del desarrollo desigual entre el centro y la periferia: ahora, a favor de la periferia. De igual manera, la evidencia de que algunas regiones más ricas que la nuestra hayan observado un comportamiento mejor parece desmentir la tesis de que el declive aragonés sería consecuencia de un proceso de convergencia entre regiones pobres y ricas. Por lo demás, tampoco es tranquilizador que nuestro crecimiento sea el más bajo de las regiones asociadas al valle del Ebro.

Pero el interés mayor de los datos proporcionados por el INE reside en que corresponden a años muy distintos: entre 1995 y 2001 ha habido ejercicios de crecimiento intenso y modesto, buenos y malos para la industria, estupendos y horribles para el sector de automoción, mejores y peores para los servicios avanzados, de escasa o suficiente inversión pública, de gobiernos regionales del PP o del PSOE. Da igual: desde 1996, no se ha podido incrementar el peso de la economía aragonesa respecto de la española en ninguno de los ejercicios anuales. Es cierto que el fenómeno se ha mitigado en los últimos tres años, pero también lo es que la desaceleración económica suele repartirse de manera bastante uniforme entre países y regiones. Vamos a menos.

Así, cualquiera podría deducir de lo anterior que el declive de Aragón sería un asunto de debates políticos intensos, discusiones entre economistas, o manifestaciones fundamentadas de los principales actores sociales de la región. Se equivocaría. No hay tales. Por eso, en vísperas de la apertura de la campaña electoral de las elecciones autonómicas, me pregunto: ¿alguien, por ahí, tiene alguna idea?. A ser posible, por favor, que no sea la prédica de que el futuro de Aragón es esplendoroso. Porque, respecto a lo que estamos hablando, el pasado (y algunos dirán que el presente) no lo ha sido. Además, y a ser posible, evítese la reinvención de la realidad. Háblese de ello; como, sin duda, se haría y mucho si en los últimos seis años la economía española hubiera crecido menos que la europea.

Posted by Alberto Lafuente on at 12:33 PM in La temperatura de la cueva | Enlace permanente

TrackBack

URL del Trackback para esta entrada:
http://www.typepad.com/t/trackback/407196

Listados abajo están los enlaces de los weblogs que le referencian ARAGÓN LIBERAL III. Vamos a menos:

Comentarios

Publicar un comentario






 
Libertad y Organización Info

libertadyorganizacion.org v 4_3