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DIARIOS DE UN ECONOMISTA V. Emociones electorales. Regatas electorales
El PP inició más tarde que el PSOE la regata de Madrid. Respondió al temor de perder las municipales con la designación del mejor candidato posible, Alberto Ruiz Gallardón, quien se enfrentó a Trinidad Jiménez con un programa muy similar. El ganador siempre arranca más tarde.
Publicado previamente en el diario Expansión, el 22 de enero de 2002.
La celebración próxima de elecciones primarias y la propia designación de candidatos a las elecciones municipales y autonómicas de 2003 en el PSOE parecen indicar el comienzo de la regata electoral que culminará en las elecciones generales de 2004. Cuando los partidos políticos se aprestan a preparar programas y confeccionar listas no parece ocioso preguntarse acerca de sus estrategias electorales.
Una primera cuestión es el entendimiento de las estrategias de los dos grandes partidos, PP y PSOE, respecto del contenido de los programas electorales. Viene a cuento el ejemplo de Dixit y Nalebuff sobre la final de la Copa América de 1983. El barco de Dennis Corner, Liberty, encabezaba la clasificación frente al otro finalista, el Australia II, por tres victorias a una en una serie de siete regatas. En la quinta, el capitán del Australia II optó por una estrategia curiosa: varió el rumbo con la esperanza de un posible cambio de viento. Mientras, el Liberty eligió el rumbo más apropiado. La apuesta funcionó; inopinadamente, el viento cambió, Australia II ganó la regata y, después, la final. La moraleja de la historia es que en una carrera en la que el primero disfruta de alguna ventaja respecto del segundo, la mejor estrategia del primero es imitar el comportamiento del segundo, aunque aparentemente sea irracional en las circunstancias presentes. En cuanto al segundo, sobre todo si parece condenado a perder la carrera, lo mejor que puede hacer es optar por una conducta que no sea imitable por el primero y confiar que el azar la haga después razonable.
Algo de esto sucedió en las últimas elecciones generales de 2000; la oferta de pacto electoral del PSOE a IU era la única manera de aspirar a la victoria. Lamentablemente para el PSOE, el viento electoral no cambió. Tampoco contribuyeron al éxito de la estrategia las peculiaridades de aquella IU. En este contexto, era la única estrategia ganadora posible, aunque no todos la entendieron.
Algo de esto no ha sucedido con la propiedad y uso del slogan del patriotismo constitucional, pero hoy quiero fijarme en otro asunto. El PSOE ha anunciado ya que los programas electorales de las municipales van a prestar atención especial a la seguridad ciudadana. Nada que objetar respecto de la importancia del asunto. Lo malo es que el anuncio temprano facilita la tarea al PP; a finales de este año sabremos que su programa electoral dedicará una atención singular a la seguridad ciudadana. También de que se avecinan tiempos de crónica negra y sucesos en los medios de comunicación, especialmente, las televisiones. Se dirá que es una visión cínica de las cosas. No lo es tanto: en los tiempos que corren se confunde la televisión de los problemas con sus soluciones. Vistos y denunciados igual a olvidados.
Una segunda cuestión tiene que ver con el momento de inicio de la regata. Sorprende que las estrategias de los dos grandes partidos sean tan distintas. El PSOE ha optado por iniciar inmediatamente la regata, mientras que el PP parece preferir dar comienzo a la misma unos pocos meses antes de las elecciones. Tales decisiones otorgan al PP una ventaja decisiva: la posibilidad de observar la campaña electoral del PSOE e imitarla, haciendo así lo previsto en el ejemplo de la Copa América. Los mismos autores citados anteriormente recuerdan las elecciones que enfrentaron a Thatcher y Kinnock. La única posibilidad del segundo consistía en hacer una campaña distinta de la de Thatcher, realzando el programa frente a una campaña centrada en el personaje o viceversa. Naturalmente, Thatcher retrasó al máximo el comienzo de la campaña para poder adoptar una estrategia de imitación de la campaña de Kinnock. Hoy sabemos cual fue el resultado.
Debe reconocerse, sin embargo, que los competidores que arrastran algún tipo de desventaja suelen mostrar una ansiedad especial en comenzar las carreras. No es sencillo explicar tal evidencia: quizá, porque desean que el mal trago pase cuanto antes; quizá, porque, piensan que la competición cambia la naturaleza de las cosas; quizá, porque adoptan estrategias perdedoras, lo que es bastante habitual entre los perdedores.
Es difícil saber qué nos deparará el futuro, pero, en todo caso, sí que cabe conjeturar que lo mejor que podría hacer el PSOE es entrenar y no precipitar el comienzo de la regata, y que lo que debería hacer el PP es, precisamente, lo que hace: esperar y ver. Lo sucedido recientemente con la (no) candidatura de Javier Solana a la alcaldía de Madrid parece indicar que, además, se prefiere correr con una desventaja inicial.
Posted by Alberto Lafuente on at 06:01 PM in II.1 Emociones electorales | Enlace permanente
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