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DIARIOS DE UN ECONOMISTA III. Emociones electorales. Cañones o mantequilla el 12-M
La política empieza con la carrera hacia la obtención o conservación del poder. El PP ganó ampliamente las elecciones de 2000. Prometió menos impuestos. Conviene saber, sin embargo, que la presión fiscal ha crecido en España en los últimos años. En las próximas elecciones volverá a ofrecer menos impuestos. El PSOE más, o mejores, servicios públicos.
Pero las citas electorales son, sobre todo, un ejercicio de estrategia. Después, se comprueba que los perdedores han hecho todo lo posible por perder.
Publicado previamente en el diario Expansión, en febrero de 2000.
Las próximas elecciones generales del 12-M (de 2000) van a enfrentar a los votantes al dilema económico básico. Muchos economistas aprendimos, hace años, la primera lección de economía, y la naturaleza triste de esta disciplina, de la mano de Samuelson, quien en las primeras páginas de su manual recordaba que todas las sociedades deben elegir entre combinaciones distintas de cañones y mantequilla; eso sí, no es posible disfrutar simultáneamente de más cañones y más mantequilla. Era una manera eficaz de quitar el miedo a los neófitos: subrayando lo que todo el mundo sabe, esto es, que la administración de la escasez determina la experiencia vital. En definitiva, si queremos más alimentación (ahora colesterol), tenemos que renunciar a algo de seguridad nacional (ahora protección de los kosovares). Los paréntesis sugieren que, en la economía, las preferencias son el resultado de la proyección de valores sociales. A lo nuestro: la nueva versión del dilema que los partidos políticos nos proponen en la campaña electoral es (menos) impuestos o (más) servicios sociales. Como en el dilema anterior, la sociedad, mediante sus votos, se pronunciará sobre esta inevitable elección. No cabe la certeza de que las preferencias sociales sobre esta cuestión determinen el voto, cuyo destino puede responder a consideraciones de otro orden; en todo caso, no parece baladí examinar las percepciones de los ciudadanos españoles y europeos sobre esta cuestión. Para ello, basta con examinar las bases de datos del International Social Survey Programme, que promueve la investigación social en más de veinte países, entre ellos España, sobre temas de interés, por ejemplo, las percepciones sobre los desempeños de los gobiernos, y hacer un análisis estadístico elemental.
Los diseñadores del estudio que nutre estas líneas conocían también el dilema cañones/mantequilla. Por eso una de las preguntas formuladas fue: ¿Si el gobierno pudiera elegir entre rebajar los impuestos o incrementar el gasto en servicios sociales, qué cree usted que debería hacer?. Además, el cuestionario indicaba el significado, amplio, del término impuestos y del concepto servicios sociales (salud, seguridad social, pensiones y educación). El Cuadro 1 muestra las preferencias a este respecto de los ciudadanos europeos. Al igual, aunque en menor medida, que los británicos y los alemanes del este, y a diferencia de los franceses o los alemanes del oeste, los españoles encuestados revelaron una preferencia mayoritaria por el incremento de los servicios sociales frente a la rebaja de impuestos. A la vista de los resultados, no sería absurdo conjeturar una relación entre nivel actual de los servicios sociales y preferencia por el gasto social; allí donde tales servicios son percibidos como insuficientes, han sufrido deterioro o constituyen la última trinchera frente al abandono, las sociedades demandan un mayor gasto frente a la alternativa de reducir los impuestos.
El análisis estadístico de las demandas ciudadanas de rebajas fiscales y servicios sociales según voto recordado en las últimas elecciones proporciona algunas evidencias sugerentes. La primera es que los votantes del PSOE muestran unas preferencias similares a las del conjunto de la sociedad española, incluidos abstencionistas electorales y no respuestas sobre voto recordado. La segunda es que los votantes del PP y de IU tienen preferencias significativamente distintas respecto de ese conjunto. Los primeros tienden a preferir rebajas fiscales; los segundos desean, de manera rotunda, más servicios sociales. Si esto fuera cierto, cabe interrogarse sobre la efectividad electoral del anuncio de un mix impuesto/servicios sociales adaptado a las preferencias de los votantes fieles, aunque distante de las propias de votantes de otros partidos en las elecciones anteriores.
La misma encuesta da alguna pista sobre el grado de conformidad de los ciudadanos europeos respecto de los regímenes fiscales vigentes en cada país. En términos generales - España confirma y acentúa la regla - se entiende que la fiscalidad que afecta a las rentas bajas y medias es demasiado elevada y la que opera sobre las rentas altas es ligeramente inferior a los que sería correcto. El Cuadro 2 muestra las evidencias al respecto. La mejor lectura de las percepciones fiscales de los europeos y españoles es que existe una demanda de una mayor progresividad fiscal que debería beneficiar, por este orden, a las rentas bajas y medias. Conviene señalar que las valoraciones de los ciudadanos españoles no se aparta, en el sentido estadístico del término, de las propias de los alemanes del oeste y británicos.
En definitiva, una cierta preferencia por la ampliación de la oferta de servicios sociales, por la progresividad fiscal y porque, en todo caso, las rebajas de impuestos beneficien a las rentas más bajas. No debe extrañar, en consecuencia, que la búsqueda de mayorías electorales lleve a los partidos políticos a pronunciarse sobre las políticas sociales y la fiscalidad; deben entender que las valoraciones ciudadanas sobre sus ofertas condicionarán su voto. La cuestión decisiva es en qué medida los votantes saben economía, es decir, creen que es conciliable el incremento del gasto social y las rebajas generalizadas de impuestos. Afortunadamente para algunos, no hace falta saber demasiado: el conocimiento económico hunde sus raíces en la administración doméstica. Por mi parte, añado que cuando leí por vez primera el desarrollo de la metáfora cañones/mantequilla tuve la sensación de que había elegido unos estudios que iban a poner a prueba mi sentido común.
CUADRO 1- REBAJA FISCALES O GASTO SOCIAL.
a.Reducción de Impuestos (incluso si implica menos servicios sociales) b.Más Servicios Sociales (incluso si implica más impuestos)
Total a b
Alemania-Oeste 68 32 100
Alemania-Este 39 61 100
Gran Bretaña 27 73 100
Francia 74 26 100
España 44 56 100
Total 53 47 100
CUADRO 2- VALORACIONES(+) SOBRE PROGRESIVIDAD FISCAL
a.Impuestos s/Rentas Altas b.Impuestos s/Rentas Medias c. Impuestos s/Rentas Bajas
a b c
Alemania-Oeste 3,45 2,37* 1,82*
Alemania-Este 3,94 2,57 1,69
Gran Bretaña 3,33* 2,73 2,02
Francia 3,16 1,93 2,00
España 3,37 2,33 1,81
Total 3,43 2,36 1,85
(+) Escala utilizada: (1) excesivamente elevados; (2) demasiado elevados; (3) correctos; (4) demasiado bajos; (5) excesivamente bajos.
(*) Diferencias estadísticamente no significativas con España. En el resto de casos las diferencias son estadísticamente significativas.
Posted by Alberto Lafuente on at 01:16 PM in II.1 Emociones electorales | Enlace permanente
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