« DIARIOS DE UN ECONOMISTA XXXVIII. Nuestro Capitalismo. El Estado de Bienestar de las Empresas | Inicio | DIARIOS DE UN ECONOMISTA XL. Nuestro Capitalismo. Lo que parecemos. »
DIARIOS DE UN ECONOMISTA XXXIX. Nuestro Capitalismo. El Gobierno de los Españoles.
Qué fácil es explicar a posteriori unos resultados electorales.
Publicado previamente en Expansión, en junio de 2000.
Las elecciones generales del 12-M son objeto de múltiples análisis e interpretaciones. Para unos, la mayoría según los resultados, el 12-M condensa la ambición de futuro de los españoles; significa el cierre de un ciclo histórico; impulsa el afán colectivo de situar a nuestro país entre los países más avanzados de Europa y el mundo. Para otros, los menos según los mismos resultados, las elecciones reflejan la falta de entendimiento de la sociedad española; interrumpen el diálogo entre la sociedad española y la izquierda; son el castigo a la miopía del partido político que ha ocupado un lugar preponderante en la escena política española desde la transición a la democracia, el PSOE. ¿Y los españoles?, ¿qué esperan del futuro gobierno?, ¿somos muy distintos de los europeos?. El estudio del International Social Programme (ISSP) permite dar respuesta a esas preguntas. Sobre la base de encuestas realizadas en más de veinte países, el ISSP aborda cuestiones de interés general, en este caso, las preferencias y exigencias de los ciudadanos respecto de la acción de sus respectivos gobiernos.
Preferencias Ciudadanas.
El examen de las preferencias de los ciudadanos españoles sobre las aplicaciones del gasto público pone de manifiesto que las más importantes se refieren a la sanidad, educación y, en menor medida, pensiones. Se trata de aplicaciones del gasto que se corresponden con el Estado de Bienestar. Frente a tales preferencias, las relativas a medioambiente, seguridad, subsidios de desempleo, cultura y defensa concitan una valoración menor. En términos generales, los resultados del estudio revelan una cierta preferencia por el gasto, con la excepción de la defensa. Ello, además de ser habitual en estudios de este tipo, revela que la acción pública en materia de gasto es considerada una suerte de “free lunch” (comida gratis), esto es, los ciudadanos no ponderan el efecto del incremento del gasto en algunas partidas, en razón de la necesaria disminución de otras, el incremento de los impuestos o los perjuicios derivados de los desajustes presupuestarios.
La escala española de preferencias no se ajusta demasiado de la vigente en otros países de la Unión Europea, aunque conviene subrayar la importancia otorgada al medio ambiente en la antigua Alemania del Oeste, a la seguridad en la ex –Alemania del Este, o a la sanidad y educación en el Reino Unido. Ello, claro está, guarda relación con la realidad última o penúltima de esos países.
La preferencia por el gasto público es contradictoria con la manifestada en relación con las políticas económicas que persiguen su contención. Ello, no obstante, coincide con las preferencias otorgadas a la financiación pública de proyectos de infraestructura para la creación de empleo y a las políticas industriales activas, tanto de corte tradicional, apoyo a sectores en declive, como más moderno, fomento de la innovación tecnológica. Conviene subrayar los bajos niveles de preferencia de la sociedad española sobre la desregulación o la reducción de la jornada laboral.
Exigencias Sociales.
Los ciudadanos de las sociedades avanzadas valoran a sus gobiernos sin descontar su fortuna o su mala suerte. Los resultados de una determinada decisión o política gubernamental no suelen ser fácilmente discernibles. Entre otras razones porque dependen de factores ajenos a los aciertos o errores políticos. Es cierto que siempre cabe la comparación internacional o histórica, pero eso queda para el debate político.
El Cuadro 3 muestra el perfil de las exigencias de los ciudadanos españoles y de otros países de la Unión Europea respecto de sus respectivos gobiernos. En lo que se refiere a los primeros, cabe advertir los elevados niveles de exigencia en cuanto a salud, nivel de vida de los mayores o becas de acceso a la universidad. Las exigencias son relativamente menores, aunque importantes, en lo que se refiere a la disminución de desigualdades, creación de empleo o moderación de la inflación. El perfil citado se asemeja al revelado por el resto de ciudadanos europeos con algunas singularidades. Por ejemplo, el relativamente bajo nivel de exigencia de Alemania del Oeste en materia de apoyo a la industria; la elevada exigencia de los ciudadanos franceses respecto del control sobre el impacto medioambiental de la actividad empresarial; a la también elevada exigencia de los británicos sobre el sistema de salud.
Lo anterior contrasta con la confianza limitada de los ciudadanos respecto de la política, lo que queda reflejado en el Cuadro 4. En lo que se refiere a España, los encuestados manifiestan un cierto grado de escepticismo en cuanto a su influencia política, que sin embargo se acrecienta en las campañas electorales, aunque la confianza sobre el respeto de los políticos por los compromisos contraídos en las campañas electorales es limitado. Idéntica lógica se reproduce en el resto de países europeos, aunque, a decir verdad, no puede deducirse de la información disponible una desconfianza notable sobre la consideración de los intereses ciudadanos por parte de los gobiernos.
Lo anterior explica, en gran medida, los resultados electorales del 12-M (del año 2000) y limita el alcance de las hipótesis relativas al desfondamiento del PSOE como alternativa de gobierno o a cambios profundos de la sociedad española: simplemente, la evolución de la economía española en los últimos cuatro años, cualquiera que haya sido el mérito del gobierno, se ha ajustado bien a las preferencias y exigencias de los electores respecto de la acción de gobierno en el ámbito de la política económica. Si esta tesis fuera cierta, la sucesión en el futuro de reveses económicos, cualquiera que sea la responsabilidad del gobierno, otorgaría una cierta ventaja electoral a la alternativa electoral, siempre y cuando plantee propuestas que sean más consonantes con las preferencias de los españoles.
Posted by Alberto Lafuente on at 07:38 PM in IV.1 Nuestro capitalismo | Enlace permanente
TrackBack
URL del Trackback para esta entrada:
http://www.typepad.com/t/trackback/434402
Listados abajo están los enlaces de los weblogs que le referencian DIARIOS DE UN ECONOMISTA XXXIX. Nuestro Capitalismo. El Gobierno de los Españoles. :