« DIARIOS DE UN ECONOMISTA XCIV. Los misterios de la productividad. Las Paradojas Españolas de la I+D. | Inicio | DIARIOS DE UN ECONOMISTA XXVII. La Guerra. Anatomía del Poder Idiota. »
DIARIOS DE UN ECONOMISTA XXX. La Guerra. El Porvenir del Antiamericanismo.
Publicado previamente en Expansión, el 11 de abril de 2003.
The Pew Research Center for the People and the Press desarrolla un interesante proyecto de estudio, mediante encuestas periódicas con una significación estadística aceptable, de la evolución de las actitudes y opiniones de los ciudadanos de un número importante de países del mundo respecto de asuntos tales como la globalización, los cambios culturales o los efectos del 11 de septiembre. Recientemente, el centro mencionado ha presentado los resultados de una encuesta realizada en los albores de la guerra de Irak.
La encuesta parece confirmar la sospecha de un avance del antiamericanismo en todos los países estudiados del mundo. Si en el año 2000 lo porcentajes de ciudadanos de, por ejemplo, Reino Unido, Francia, Italia , Alemania, España o Polonia, que confesaban un percepción favorable de Estados Unidos eran ampliamente mayoritarios, su evolución hasta fecha recientes parece indicar que se han reducido hasta la mitad, en incluso hasta un tercio, como es el caso de Alemania, España o Turquía. Ni siquiera el porcentaje de ciudadanos del Reino Unido alcanza ya el 50% (14% en España). El fenómeno parece tener pocas excepciones: algún país africano y, también, alguna república de la antigua Unión - Soviética.
Es cierto que el deterioro de la imagen social de Estados Unidos más allá de sus fronteras parece estar relacionado con la desconfianza respecto de la política exterior del presidente Bush, de acuerdo con la misma encuesta, pero, quizá, la interpretación más sugerente se refiere a que podría resultar de una insatisfacción generalizada sobre la situación actual del mundo. Así, casi sin excepciones nacionales, la satisfacción confesada de los ciudadanos respecto de su vida privada supera en bastante la satisfacción relativa a la situación de sus respectivos países y en mucho más a la del conjunto del planeta. Hoy, éste es, sobre todo, fuente de inseguridad. Lo que pase después de la guerra será valorado desde esta perspectiva.
Lo anterior tiene una implicación económica inmediata. El nuevo orden político internacional está por definir, pero, en todo caso, tendrá que vencer dos fuentes de desconfianza: el agorafobia de los ciudadanos y el recelo respecto del país hegemónico. Naturalmente, ambos fenómenos constituyen obstáculos importantes al avance de la globalización económica y a la extensión de los mercados. Menos obviamente, podrían dificultar la adopción de comportamientos globales por parte de las empresas americanas. Hace unos pocos días Richard Tomkins se refería en las páginas de Financial Times a las dificultades recientes de las grandes marcas corporativas americanas en algunos mercados exteriores.
Una anécdota apócrifa atribuida a Lord Carrington ponía en su boca la incomprensión respecto de la ambición política americana: “no solamente quieren ser temidos; además, pretenden ser queridos”. Lo malo es que la lógica del capitalismo exige que las marcas sean deseadas. Por eso, en algún momento la administración norteamericana tendrá que conciliar la orientación de su política exterior con los intereses de la mayor parte de sus empresas.
Posted by Alberto Lafuente on at 09:50 PM in III.3 La Guerra | Enlace permanente
TrackBack
URL del Trackback para esta entrada:
http://www.typepad.com/t/trackback/430596
Listados abajo están los enlaces de los weblogs que le referencian DIARIOS DE UN ECONOMISTA XXX. La Guerra. El Porvenir del Antiamericanismo.: