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DIARIOS DE UN ECONOMISTA C. Errores. Economía del Error UMTS.
No conviene hacer sangre. Desde que leí a Feyerabend, tengo una visión piadosa del error.
Lo malo de cometer errores es que la voluntad de subsanarlos suele empeorar la situación. Ello es especialmente cierto cuando la magnitud del error es insoportable y no cabe pasar página hacia atrás. Entonces, tenemos la costumbre de comparar los inconvenientes de las opciones para salir del fango con el coste del error. Naturalmente, valoramos este coste como si fuera evitable. La consecuencia de esta forma de proceder es el deslizamiento hacia el delirio. Hace poco tropecé por la calle con una vieja amiga. Cojeaba. “Son los zapatos”, me informó. Cuando le sugerí que no los usara, respondió: “Pero cómo no me los voy a poner si me han costado una barbaridad; además, tenía mucha ilusión”. Algo de esto sucede con el desastre del concurso español de licencias UMTS.
Publicado previamente en El País, el 24 de septiembre de 2000.
El Gobierno nos dice que el establecimiento de un canon sobre el uso del espacio radioeléctrico puede resarcir al Tesoro, es decir, al ciudadano del perjuicio causado por no haber empleado el procedimiento de subasta. Es verdad que cabe la existencia de una equivalencia financiera entre ambas fórmulas. Sin embargo, la introducción de un canon nuevo no previsto en el concurso genera un riesgo fiscal que finalmente se traducirá en un incremento del coste del capital de las compañías. Ello es relevante en un sector intensivo en capital. Es obvio que las leyes de presupuestos de los próximos años modificarán los montantes previstos en el proyecto de presupuestos para el año 2000. La consecuencia final de tal incertidumbre será mayores precios y/o un crecimiento más lento de la sociedad de la información en España. Con toda probabilidad, esos precios serán superiores a los ofertados en los países que hayan optado por la subasta y, por tanto, no precisen de remedios milagrosos. Tal efecto pernicioso se acentuará si la fijación de los cánones a cobrar a los diferentes operadores atiende hoy o en el futuro a magnitudes que tengan que ver con el volumen de actividad de las compañías o la reserva del espectro, lo que parece ser ya el caso de algunas de las empresas afectadas.
También dice el Gobierno que en España va a haber competencia en este sector. A primera vista, el anuncio parece responder a una aguda aplicación del método Ollendorf. Sin embargo, sí que existe una relación entre procedimiento de adjudicación y competencia futura: las empresas beneficiarias del concurso español están en mejores condiciones que las empresas competidoras: pueden ofrecer a sus accionistas rentabilidades superiores y financiar políticas de precios más agresivas. La diferencia entre el precio pagado hasta el momento por las licencias españolas UMTS y su valor económico puede constituir una ayuda de Estado que distorsionará la competencia en España y el Mercado Único Europeo. Que la Dirección de la Competencia de la Unión Europea no se haya pronunciado todavía responde, sobre todo, a la debilidad política de la Comisión y a la envergadura del problema.
Podríamos seguir. Yo siempre recomiendo lo mismo: quitarse cuanto antes los zapatos, limpiar las suelas, volver a la tienda y confiar en la piedad humana. Por probar que no quede.
Posted by Alberto Lafuente on at 06:29 PM in VII.3 Errores | Enlace permanente
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