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03/22/2004
DIARIOS DE UN ECONOMISTA CII. Errores. Empresarios Perdidos.
El análisis económico ha barajado, entre otras, dos hipótesis que darían cuenta de la intensidad de los avances técnicos. La primera subraya la importancia de las oportunidades brindadas por el conocimiento para mejorar productos y procesos; la segunda, se refiere a los efectos estimulantes del crecimiento económico sobre la inversión en activos intensivos en nuevos conocimientos. Según esta última hipótesis, los pobres registros de las economías avanzadas podrían entorpecer el ritmo de adopción de nuevas tecnologías por parte de empresas y familias. Algo de esto parece suceder hoy con las tecnologías de la información y las comunicaciones.
Publicado previamente en Expansión, en 2002.
Uno de las aspectos más destacables de este asunto tiene que ver con la suerte próxima de la generación de jóvenes españoles (y no tan jóvenes) que promovieron no hace mucho iniciativas empresariales al calor de la confianza social en las nuevas tecnologías. En primer lugar, porque ha sido un fenómeno relativamente nuevo en nuestro país; habría que remontarse a los años sesenta para encontrar un precedente comparable de atención social a la creación de empresas; entonces se expresó a través de la multiplicación de iniciativas modestas en la construcción, la industria alimentaria o la de transformados metálicos; ayer se materializó en forma de pequeñas empresas de software o de internet.
En segundo, porque, como ha mostrado la OCDE (Science, Technology and Industry Outlook, 2001), la creación de empresas y, en general, la proyección del talento empresarial daría cuenta en países como Estados Unidos, Países Bajos y Canadá de hasta una cuarta parte del crecimiento de la productividad total de los factores. En el mismo sentido, parece apreciarse una relación estadística entre el crecimiento del PIB per capita de las economías desarrolladas y medidas distintas del talento empresarial nacional; por ejemplo, la proporción de individuos adultos que ha desarrollado una experiencia personal de creación de empresas o las tasas de natalidad de nuevas empresas. Naturalmente, este género de fenómenos tiene bastante que ver con la emergencia social de las tecnología de la información y las comunicaciones.
En consecuencia, antes de que esos jóvenes empiecen a preparar oposiciones a secretario de ayuntamiento, a la vista del estado de postración de muchas de las empresas creadas en los últimos años, convendría que alguien afirmara que la promesa de la sociedad de la información no ha sido simplemente una forma nueva de bandidaje financiero y bursátil; excesos aparte, es sobre todo y todavía una oportunidad mal explotada de bienestar personal y social. También, convendría afirmar con insistencia que el interés mostrado por un puñado de jóvenes españoles en encauzar sus sueños y ambiciones a través de la creación de nuevas empresas, venciendo dificultades de todo tipo, ha sido una de las mejores noticias económicas de las últimos años, lo que por cierto y una vez nos ha situado en un lugar razonable en el ranking de países desarrollados según su inclinación a iniciar nuevas aventuras empresariales. Queda dicho. Que no se pierdan.
Posted by Alberto Lafuente on 03/22/2004 at 05:41 PM in VII.3 Errores | Enlace permanente
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