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DIARIOS DE UN ECONOMISTA CXII. El deporte como metáfora. El regreso del héroe.

Bajó a segunda y subió. Como no me hacen caso, volverá a bajar.

¿Qué será de la nueva historia del Real Madrid? Hemos visto tantas parecidas.

Leo con preocupación en las páginas de deporte de los diarios regionales manifestaciones y protestas desasosegadas sobre la nueva condición del Real Zaragoza. Como es habitual en estas circunstancias, se reitera el propósito (volver a primera), a la vez que se ventilan aires catárticos (hay que cambiar las estructuras, hay que empezar desde cero). No parece ocioso ante tanta zozobra preguntarse acerca de la razón última de la victoria futbolística. Simplemente, para aplicar los medios.

Publicado previamente en Heraldo de Aragón, en 2002.

Aunque, como es sabido, hay economistas para cualquier cosa, ninguno español se ha ocupado seriamente de la razón del éxito deportivo, lo que llama poderosamente la atención porque la competición deportiva se parece bastante a la competencia por el cliente en los mercados de bienes y servicios y, también, porque la mayor parte de los clubes profesionales de fútbol son sociedades mercantiles. Para consuelo propio, tampoco lo han hecho los economistas europeos, con un par de excepciones, a diferencia de lo que sucede en Estados Unidos, donde la economía del deporte de masas goza de una larga y fértil tradición.

Hay que echar mano pues de un economista inglés, Dawson, que ha publicado recientemente un trabajo en una revista académica (Journal of Sports Economics), que toma como base de referencia la liga de fútbol profesional en Inglaterra (Premier League). Como guarda bastantes similitudes con la nuestra, supondremos que las conclusiones son trasladables a la liga española de fútbol profesional. El éxito/fracaso deportivo de un equipo parece explicarse, en primer lugar, por el valor de mercado de sus jugadores. Aproximadamente, dos tercios de la distancia que separa el honor de la vergüenza tiene que ver con la calidad de los jugadores medida a través de lo que estarían dispuestos a pagar otros equipos por contar con sus servicios. Lo sorprendente del resultado empírico es que existen otros factores que parecen ejercer una influencia muy relevante sobre la trayectoria deportiva de un equipo. Dawson ha estudiado dos: la calidad del manager y el azar estadístico, que en términos no académicos recibe la denominación de “fútbol es fútbol”, como dijera nuestro añorado Boskov. Nos fijaremos en el primer factor, puesto que el Real Zaragoza parece querer conformar una nueva estructura deportiva. Dejo el tratamiento de la suerte para otra ocasión.

El estudio de Dawson ordena a los managers de la liga inglesa de acuerdo con el cociente entre los resultados deportivos de los equipos y el valor de mercado (transferencia) de los jugadores de cada equipo. Conviene subrayar que los dos factores considerados (calidad de los jugadores y del manager) son independientes. La única manera de que un equipo mediocre se mantenga en la Premier es contando con un manager excepcional. De igual suerte, no es preciso un gran manager si el equipo es sobresaliente; tal parece ser el caso, según Dawson, de Ferguson, manager del Manchester United. Añado yo: y el de Del Bosque, y el de Miguel Muñoz en la primera etapa de triunfos europeos del Real Madrid.

Para contento de quienes ejercen esta función, parece existir una relación estrecha entre el valor de sus contribuciones al éxito y las remuneraciones percibidas; de igual manera, la presión sobre los managers ejerce una influencia positiva sobre su productividad. De lo anterior se deduce que no cabe escatimar esfuerzos económicos a la vez en jugadores y manager. El resultado de tal práctica conduce indefectiblemente a la derrota.

Pero lo más sobresaliente del análisis es que los mejores managers parecen responder a un perfil común: ex-jugadores con un amplio y meritorio curriculum deportivo (títulos nacionales e internacionales, especialmente los últimos), que después han adquirido una experiencia también amplia como gestores del espectáculo. Curiosamente, su contribución al buen funcionamiento deportivo del club parece estar relacionada con la existencia de una vinculación anterior, por ejemplo como jugador. Así, no es extraño que los managers que más aportan al éxito de sus equipos sean, según el análisis estadístico de Dawson, personajes tan conocidos como Vialli, Gullit o Keegan. Lo anterior ofrece explicación y criterio sobre los pares Clemente/Camacho, Van Gaal/Cruyff, o Flores/Schuster. Los aficionados me entenderán. Por cierto, la persona que cumple mejor el perfil estadístico de Dawson es, a nuestros efectos, Víctor Muñoz. De lo anterior debe deducirse igualmente que el éxito deportivo es, sobre todo, la conmemoración del regreso del héroe. La victoria tiene memoria.

Para concluir: el análisis de Dawson y de otros economistas del deporte ha demostrado bastante poder predictivo, de manera que, en breve, una vez hayan concluido los fichajes del Real Zaragoza para la nueva temporada, podremos saber la suerte inmediata del mismo. Por el momento, el templo está vacío y el aficionado ayuna: no hay héroes a la vista.

Posted by Alberto Lafuente on at 06:38 PM in VIII. El deporte como metáfora | Enlace permanente

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Comentarios

ya fa siendo hora ¿nooo?

Publicado por: Johan | abril 2, 2004 01:55 PM

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