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DIARIOS DE UN ECONOMISTA CXIV. El deporte como metáfora. La economía de la obesidad.
Por fin, un grupo de economistas de la Universidad de Harvard ha querido arrojar algo de luz sobre un fenómeno que preocupa a una buena parte de los individuos adultos de las economías desarrolladas: la tendencia a la obesidad. Aunque el análisis se refiere a Estados Unidos, donde la población de obesos se ha multiplicado por dos en los últimos treinta años, algunas de sus conclusiones podrían trasladarse a España, país que parece situarse ya en los primeros puestos de la obesidad europea, según la Organización Mundial de la Salud. En todo caso, quedamos a la espera de que la profesión económica española decida ocuparse de tan suculento asunto.
Publicado previamente en Expansion, el cinco de mayo de 2003.
Mientras tanto, debe saberse que el incremento de los índices americanos de obesidad podría responder sobre todo a las modificaciones experimentadas por la industria de la alimentación. Hasta hace unos decenios, la producción de alimentos elaborados se realizaba en el propio lugar de consumo, es decir, los hogares. El coste principal de tal actividad productiva estaba relacionado con el tiempo dedicado a la preparación de los alimentos frescos. Pues bien, la implantación de innovaciones tecnológicas en los productos alimentarios ha facilitado la concentración de su elaboración en las propias empresas, de manera que el tiempo dedicado por los hogares a la preparación última de los nuevos alimentos es ahora considerablemente menor: la producción ha abandonado el lugar de consumo, lo que ha permitido la explotación de economías de escala.
De lo anterior se sigue que la tecnología de la conservación de alimentos engorda de dos maneras distintas: incrementa la variedad de productos consumidos (el microondas permite hacer un menú variado en unos pocos minutos) y aumenta la frecuencia de las ingestiones alimentarias (cabe hacer una ingestión en cualquier lugar y momento). Los autores proponen, además, una conjetura respecto de las diferencias observadas por los distintos países desarrollados en cuanto a los índices de obesidad. Lo cierto es que son extremadamente elevadas: en Estados Unidos el 23% de la población adulta es obesa, frente al 6% de Noruega, el 6,5% de Francia o el 2,2% de Japón, por citar países con un nivel de desarrollo importante. La obesidad resultaría del grado de predisposición nacional a hacer uso de tales tecnologías, lo que dependería del signo de algunas políticas públicas y empresariales. Así, la prión a legislar en materia de seguridad alimentaria, la intensidad de los obstáculos a la actividad empresarial, la protección del sector agrícola nacional y el precio del Big Mac podrían tener efectos adelgazantes. La obesidad sería una consecuencia de la globalización.
El elevado nivel de la tasa española de obesidad (13% de la población adulta) invita, por tanto, a formular una nueva dieta, esta vez dictada desde las fronteras de la economía global: no comer fuera de casa, huir del consumo de precocinados, charcutería y alimentos elaborados, y cocinar (cuanto más complicados sean los platos , mejor). Cumplidas estas tres sencillas reglas, cabe comer lo que se quiera y cuanto se quiera.
Posted by Alberto Lafuente on at 09:44 AM in VIII. El deporte como metáfora | Enlace permanente
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