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11/20/2004

Los más generosos

Business Week acaba de publicar su tercer ranking sobre los mayores filántropos estadounidenses. Encabezan la lista Bill y Melinda Gates; en los últimos tres años han donado aproximadamente once mil millones de dólares. Les siguen Gordon Moore, fundador de Intel, Warren Buffet, George Soros y James y Virginia Stowers

Publicado por Ramón Pueyo el 11/20/2004 a las 10:35 AM | Enlace permanente | Comentarios (1) | TrackBack

11/15/2004

La economía del cachivache

Sony construyó su nombre gracias a la atención al diseño y, sobre todo, al énfasis en la innovación de sus productos. Fundada en 1946 por Akio Morita y Masura Ibuka, Sony alcanzaba el éxito universal en 1979; al poner en el mercado el famoso Walkman, un reproductor portátil de música; con el paso del tiempo el walkman se convertiría en uno de los artículos más populares, y longevos, de electrónica de consumo de todos los tiempos. Más de ciento noventa millones de Walkman habían sido vendidos en todo el mundo a comienzos del año 2000. Además de a los estupendos ingenieros de la compañía, buena parte del mérito de convertir a Sony en una compañía global debería ser atribuido al fundador de la firma, Akio Morita. Su forma de entender el papel de Sony resume bien la historia de la compañía: hacer llegar al público productos innovadores que ni siquiera pensaban que necesitaban. Morita parecía tenerlo claro: "Pretendemos liderar el gusto de los consumidores más que preguntarles qué quieren".

Sin embargo, el Walkman no fue el primer gran éxito de la compañía; éste se produjo cuando  Akio Morita y su socio, Masura Ibuka, supieron ver las posibilidades comerciales del transistor. Compraron una licencia a Western Electric, que pensaba que el único uso posible de la tecnología consistía en su utilización para la fabricación de instrumentos para la mejora de las capacidades auditivas. Esto fue en 1955. En 1957, Morita e Ibuka acuñaban el nuevo nombre para su compañía. Sony. Les sonaba bien. Después, los éxitos de Sony no dejaron de llegar: el primer vídeo doméstico, el Discman, Trinitron, el disquete de tres pulgadas, o la videocámara. Esfuerzo en investigación y desarrollo. La compañía también cometió errores. Como los que llevaron a la defunción de Betamax, el sistema de video de Sony. O como su incursión en Hollywood en 1989, que acabó en desastre. Con los éxitos, llegaron los esfuerzos por consolidar la marca y convertirla en sinónimo de calidad y alta tecnología. Esfuerzos que serían recompensados cuando en 1998 Sony era reconocida como la marca más apreciada por los consumidores norteamericanos, por delante de otras como Coca Cola o Ford. Desde entonces, Sony ha sido una de las marcas más deseadas del mundo; sin embargo, su valoración ha venido cayendo desde 2000. En los últimos cuatro años, el semanario norteamericano Business Week ha elaborado, en colaboración con Interbrand, rankings sobre las compañías más valiosas del mundo; ya en el primero de estos rakings, Sony aparecía entre las veinte marcas más valiosas del mundo. Sin embargo, ha venido disminuyendo su valor año a año; un descenso del 25% en los últimos años. De un valor estimado de más de dieciséis mil millones de dólares en 2000, ha pasado a doce mil  en 2004. Todo mientras su más reciente rival, Samsung, disfrutaba de un proceso inverso. De acuerdo a Business Week, Samsung pasaba de un valor de cinco mil millones de dólares en 2000 a más de doce mil en 2004. Mientras que en 2000 ocupaba el puesto cuarenta y dos en la lista de Business Week, actualmente ocupa el puesto veintiuno. Justo por detrás de Sony. Aunque la precisión de estos rankings es relativa, la irrupción de Samsung en los rankings de Business Week pone de manifiesto que Sony ha dejado de ser la única marca de referencia en electrónica de consumo. A pesar de todo, las cosas parecían ir viento en popa para Sony. Hasta que el actual presidente de la compañía Nobuyuki Idei, anunciaba, en abril de 2003, pérdidas del orden de miles millones de dólares. El anuncio cogió a todo el mundo por sorpresa; también, de acuerdo a sus propias palabras, al presidente. Este ejercicio de sinceridad hizo poco por su reputación.  Este súbito empeoramiento acabó siendo bautizado como "el shock de Sony", y puso de manifiesto algunos de los muchos problemas de la compañía.  En los días posteriores al anuncio, mientras sus rivales veían crecer el valor en bolsa de sus acciones, Sony caía un veinticinco por ciento. Hoy, sigue sin recuperarse. Los diagnósticos respecto de los males de Sony, como es habitual, difieren; hay quién culpa a la excesiva diversificación de la compañía. Sony, aparte de la electrónica, también está presente en la industria de la música, el cine y los servicios financieros.  Sin embargo, el problema fundamental podría residir en la electrónica de consumo, que representa alrededor del setenta por ciento de la cifra de negocio de la compañía. En palabras de The Economist, los chismes de Sony son cada vez menos rentables. Han perdido la chispa. La demanda global de DVDs, televisores de pantalla plana y videocámaras sigue creciendo, pero Sony no consigue aprovecharla. A diferencia de sus competidores. Su último éxito, la videoconsola Playstation 2  ha vendido desde 2000 más de sesenta millones de unidades, el doble que las vendidas por todos sus rivales. Pero, tal y como contaba The Wall Street Journal a finales de octubre, las ventas de Playstation 2 están cayendo.  También los videojuegos van mal. Otros productos lanzados recientemente no han tenido el éxito deseado. En el año fiscal terminado en marzo de 2004, la división de electrónica de Sony tuvo pérdidas por valor de trescientos millones de dólares, según Newsweek. La compañía ha tomado medidas, incluyendo un aumento del treinta por ciento del presupuesto en I+D para 2005. A pesar de todo, Sony necesita un nuevo chisme que resuelva sus problemas. Todas las esperanzas parecen depositadas en su nuevo producto, Playstation Portable, PSP, que Sony espera convertir en el Walkman del siglo XXI. Presentada en una reciente feria de electrónica en Tokio, PSP es una video consola portátil que reproduce también música y video. Sony espera vender tres millones de unidades hasta marzo de 2005. Decenas de millones en los próximos años. La vuelta a la prosperidad. Pero PSP parte con desventaja; Nintendo comienza a comercializar un producto relativamente similar este mismo mes de noviembre. Con un precio inferior al de Sony. Mientras tanto, Samsung parece decidida a hacerse con el puesto ocupado durante décadas por Sony.  Sus directivos ya no tienen prohibido mencionar a Sony en público. Ya pueden decir que sus cachivaches son mejores.

Publicado previamente en Heraldo de Aragón, el 14 de noviembre de 2004.

Publicado por Ramón Pueyo el 11/15/2004 a las 10:06 PM | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack

11/13/2004

Enron, la confianza y Ebay

No fueron los problemas financieros ocultos la única causa de la caída de Enron. Al fin y al cabo, éstos representaban sólo una pequeña fracción del valor de la compañía. La causa última de la debacle de Enron habría sido una subita crisis de confianza, consecuencia de las revelaciones de prácticas contables fraudulentas; con la evaporación de la confianza, el negocio sucumbió. Igual que le hubiera sucedido a un banco. Esta, al menos, es la tesis que defiende R. Preston McAfee en el segundo número de The Economists' Voice.

Enron se había convertido en algo más parecido a un banco, o una compañía de seguros que a una compañía de distribución eléctrica. Trabajaba en el largo plazo. Sus clientes se relacionaban con la compañía en la esperanza de que ésta siguiera viva cuendo los contratos expiraran. Cuando los escándalos vieron la luz, la gente simplemente dejó de creer en la longevidad de la compañía. Y el castillo de naipes se vino abajo. Los gestores no fueron capaces de ver hasta qué punto, cuando la confianza de los clientes es crucial para la supervivencia, el futuro dependía de la integridad. La pérdida de confianza no puede contenerse, las deudas ocultas de Enron acabaron también con las divisiones que ofrecían beneficios. Afirma preston que los gestores de la compañía no fueron capaces de interpretar hasta qué punto el negocio dependía de la confianza. De otra forma se hubieran dado cuenta de que el único rumbo aconsejable era el de la integridad. En su artículo, R. Preston McAfee se atreve también con la futurología: a menos que adopte una postura más severa respecto de los operadores fraudulentos, la casa de subastas Ebay podría sufrir un destino similar al de Enron. Y con ella, el del mercado de subastas en la red.

Publicado por Ramón Pueyo el 11/13/2004 a las 05:50 PM | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack

11/10/2004

Agudeza visual

Corren buenos tiempos para los neologismos económicos. Recientemente, académicos de Wharton School acuñaban el término 'fundadores criminales' para definir a una nueva clase empresarial; la conformada por aquellos que, como Kenneth Lay, de Enron, o Bernie Ebbers, de WorldCom, comenzaron fundando exitosas empresas y acabaron enviando sus compañías a la quiebra. Y con sus huesos, presumiblemente, en la cárcel. Así son los tiempos.

También, hace algunas semanas, se nos presentaba una novedosa filosofía de gobierno de las empresas: la cleptocracia corporativa. El término era acuñado en un informe elaborado por el consejo de administración de Hollinger International, y remitido posteriormente a la Securities and Exchange Commission (SEC). Sus 500 páginas harán las delicias del próximo Scott Fitzgerald; constituyen un estupendo tratado de mal gobierno corporativo. Debería ser de lectura obligatoria en las escuelas de negocios. La comisión independiente de Hollinger se había constituido para esclarecer las andanzas de Conrad Black, principal accionista y presidente de la compañía hasta su dimisión hace un año; la presidencia de Conrad Black era resumida por la comisión independiente con un término que recibió titulares en todo el mundo: cleptocracia corporativa, el gobierno de los ladrones.

Conrad Black practicó un saqueo sistemático de la compañía, puede leerse en el informe. Y no es para menos; al parecer, Conrad Black y sus secuaces se llevaron a los bolsillos, de forma fraudulenta, 400 millones de dólares. Con el paso del tiempo, Hollinger pasó de ser un negocio en expansión a 'preocuparse exclusivamente por meter dinero en el bolsillo de su accionista mayoritario'. Black creó una compañía, continua el informe, 'en la que la corrupción era la característica definitoria del equipo directivo'. El informe incluye también las miserias propias de estos casos; 30.000 dólares gastados en bebidas durante el veraneo o millón y medio en servicio doméstico. Todo con cargo a Hollinger; actividades filantrópicas en nombre propio pero utilizando dinero de la compañía; propinas repartidas por la mujer de Black pero cargadas a Hollinger; y fastuosas fiestas de cumpleaños pagadas con el dinero de los accionistas. En fin, lo habitual. Por supuesto, Conrad Black rebate estas acusaciones. Sin embargo, y sin que sirva de precedente, los mercados mostraron algo de olfato en este caso; no acababan de fiarse de Black. Desde marzo de 1995 hasta marzo de 2003, el valor de mercado de Hollinger aumentó un 15,1%; poca cosa comparado con el 69,4% del S&P 500, o el 92,2% del Dow Jones. Hay quien hablaba del descuento Conrad Black; las prácticas de Hollinger y su presidente eran penalizadas por el mercado. A veces sucede; en su historia de Goldman Sachs (Turner, 2003) Lisa Endlich nos cuenta los problemas sufridos por Robert Maxwell, el magnate británico de origen checo que murió, en extrañas circunstancias, en 1991. Propietario de Maxwell Communications Corporation, MCC, en 1990 se enfrentaba a un grave problema; nadie quería sus acciones. La City londinense no acababa de fiarse del personaje. El valor de mercado de su grupo se veía afectado por algo que los analistas denominaban el 'factor Max'; eran penalizadas por la presidencia de Maxwell. El factor Max lastraba el valor de mercado. Sin embargo, lo acontecido en los últimos años demuestra que los mercados no suelen ser tan sagaces para detectar las ovejas negras. La detección suele llegar demasiado tarde. Business Week aprovechaba recientemente el ascenso de Black al panteón de la glotonería corporativa, para recapitular sobre los escándalos de mal gobierno corporativo de los últimos años. A toro pasado, entiende el semanario norteamericano, los escándalos de Hollinger, Enron o Tyco parecen obvios. Tenían que suceder; según la revista, todos ellos muestran características comunes que deberían haber disparado las alarmas y alertado a los inversores. Así, entre otras cosas, Business Week recomienda a los inversores que estén alerta frente a consejos de administración florero y endogámicos, y ante aquellos en los que los nombramientos descansan en las recomendaciones del primer ejecutivo; también, que sean prudentes respecto de aquellas compañías en las que no todas las acciones ostentan los mismos derechos políticos, y respecto de aquellas en las que el primer ejecutivo tiene excesivo poder; y, sobre todo, recomienda a los inversores que mantengan los ojos abiertos respecto de los sistemas retributivos de las compañías. Salarios y ventajas excesivos deberían disparar las alarmas. Constituyen muy mal augurio. Ya saben, agudeza visual. Sí, también aquí.

Publicado previamente en Cinco Días, el 9 de noviembre de 2004.

Publicado por Ramón Pueyo el 11/10/2004 a las 09:40 PM | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack

11/04/2004

Four More Years (IV)

Thomas Friedman, hoy en The New York Times

Two Nations Under God

Well, as Grandma used to say, at least I still have my health. ...

I often begin writing columns by interviewing myself. I did that yesterday, asking myself this: Why didn't I feel totally depressed after George H. W. Bush defeated Michael Dukakis, or even when George W. Bush defeated Al Gore? Why did I wake up feeling deeply troubled yesterday?

Answer: whatever differences I felt with the elder Bush were over what was the right policy. There was much he ultimately did that I ended up admiring. And when George W. Bush was elected four years ago on a platform of compassionate conservatism, after running from the middle, I assumed the same would be true with him. (Wrong.) But what troubled me yesterday was my feeling that this election was tipped because of an outpouring of support for George Bush by people who don't just favor different policies than I do - they favor a whole different kind of America. We don't just disagree on what America should be doing; we disagree on what America is.

Is it a country that does not intrude into people's sexual preferences and the marriage unions they want to make? Is it a country that allows a woman to have control over her body? Is it a country where the line between church and state bequeathed to us by our Founding Fathers should be inviolate? Is it a country where religion doesn't trump science? And, most important, is it a country whose president mobilizes its deep moral energies to unite us - instead of dividing us from one another and from the world?


At one level this election was about nothing. None of the real problems facing the nation were really discussed. But at another level, without warning, it actually became about everything. Partly that happened because so many Supreme Court seats are at stake, and partly because Mr. Bush's base is pushing so hard to legislate social issues and extend the boundaries of religion that it felt as if we were rewriting the Constitution, not electing a president. I felt as if I registered to vote, but when I showed up the Constitutional Convention broke out.

The election results reaffirmed that. Despite an utterly incompetent war performance in Iraq and a stagnant economy, Mr. Bush held onto the same basic core of states that he won four years ago - as if nothing had happened. It seemed as if people were not voting on his performance. It seemed as if they were voting for what team they were on.

This was not an election. This was station identification. I'd bet anything that if the election ballots hadn't had the names Bush and Kerry on them but simply asked instead, "Do you watch Fox TV or read The New York Times?" the Electoral College would have broken the exact same way.

My problem with the Christian fundamentalists supporting Mr. Bush is not their spiritual energy or the fact that I am of a different faith. It is the way in which he and they have used that religious energy to promote divisions and intolerance at home and abroad. I respect that moral energy, but wish that Democrats could find a way to tap it for different ends.

"The Democrats have ceded to Republicans a monopoly on the moral and spiritual sources of American politics," noted the Harvard University political theorist Michael J. Sandel. "They will not recover as a party until they again have candidates who can speak to those moral and spiritual yearnings - but turn them to progressive purposes in domestic policy and foreign affairs."

I've always had a simple motto when it comes to politics: Never put yourself in a position where your party wins only if your country fails. This column will absolutely not be rooting for George Bush to fail so Democrats can make a comeback. If the Democrats make a comeback, it must not be by default, because the country has lapsed into a total mess, but because they have nominated a candidate who can
win with a positive message that connects with America's heartland.

Meanwhile, there is a lot of talk that Mr. Bush has a mandate for his far right policies. Yes, he does have a mandate, but he also has a date - a date with history. If Mr. Bush can salvage the war in Iraq, forge a solution for dealing with our entitlements crisis - which can be done only with a bipartisan approach and a more sane fiscal policy - upgrade America's competitiveness, prevent Iran from going nuclear and produce a solution for our energy crunch, history will say that he used his mandate to lead to great effect. If he pushes for still more tax cuts and fails to solve our real problems, his date with history
will be a very unpleasant one - no matter what mandate he
has.

Gracias a Hollie S. por el apunte

Publicado por Ramón Pueyo el 11/04/2004 a las 11:24 PM | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack

11/03/2004

Four More Years (III)

¿Qué pasará? ¿Giro al centro durante los próximos cuatro años? Quizá, aunque The Economist no lo cree.

After a bitterly fought election, Democrats and liberals will hope that Mr Bush now governs from the centre. But they have hoped that before, and were disappointed. With a more decisive victory under his belt, expect him to try to consolidate and expand the gains of his victorious conservative movement.

Publicado por Ramón Pueyo el 11/03/2004 a las 08:34 PM | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack

Four More Years (II)

Ganó Bush. The New Yorker hace un repaso del personaje durante su primer mandato. No se lo pierdan, está lleno de anécdotas jugosas.

Publicado por Ramón Pueyo el 11/03/2004 a las 06:50 PM | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack

Four More Years

¿Quién se equivocó en las predicciones?

The following folks were wrong:

1. Fabio Rojas. Following the incumbent rule, I believed that the undecideds would go for Kerry. I was wrong. Plain wrong. [Note: There is a slim chance that my electoral college prediction might come true.]

2. John Zogby - Early on election day, polling world demi-god Zogby predicted a Kerry blow out. Even if Kerry wins the electoral college, it might be because of slim Kerry win in Ohio and the New Mexico lead evaporating for Bush. Kerry could take the day, but not because he won the popular vote.

3. Exit polls. I tell people that I have a very low opinion of exit polls. They are often poorly executed and are easy to misread. Today is yet another peice of evidence against exit polls.

4. Iowa electronic market on tuesday. There was a short panic when Kerry contracts sold for more than Bush contracts. I guess some traders panicked when they heard about the exit polls. Shame on them!

That's it for now. Now back to our normal blogging at Marginal Revolution.

Vía Marginal Revolution

Publicado por Ramón Pueyo el 11/03/2004 a las 06:33 PM | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack

11/01/2004

Hernando de Soto visita Zaragoza

Nos lo cuentan en ECORES.

Publicado por Ramón Pueyo el 11/01/2004 a las 11:29 AM | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack

 
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